Desde La Soufrière, su extraordinario documental de media hora realizado en 1977, el alemán Werner Herzog ha expresado su interés por los volcanes como presagios del fin del mundo. Según se recordará, Herzog y su reducido equipo filmaron en la isla de Guadalupe, evacuada por la inminente erupción de un volcán; el hecho de que la catástrofe no ocurrió le permitió al cineasta abundar de manera inspirada en su gusto por las imágenes apocalípticas.